Durante décadas, el mundo de los psicodélicos estuvo partido en dos.
De un lado, lo ancestral, lo ceremonial, lo ritual. Saberes transmitidos por pueblos originarios, prácticas comunitarias, cosmovisiones donde la planta no es una sustancia sino un agente relacional, un puente entre mundos, cuerpo y espíritu.
Del otro lado, lo clínico, lo científico, lo académico. Ensayos controlados, protocolos, diagnósticos, papers, estadísticas. Un intento legítimo (pero muchas veces incompleto) de traducir experiencias profundamente humanas a lenguajes técnicos.
Durante mucho tiempo, estos dos mundos se miraron con desconfianza.
A veces incluso con desprecio.
En PsicodeAR partimos de una convicción clara: esa división ya no nos sirve para el mundo actual.
El falso dilema: ciencia o tradición
Plantear que hay que elegir entre medicina ancestral o ciencia contemporánea es un error conceptual y político.
Las prácticas ancestrales no son “precientíficas” por ignorancia, sino porque responden a otros modos de producir conocimiento: relacionales, simbólicos, comunitarios, encarnados.
La ciencia moderna, por su parte, no es enemiga de lo espiritual, sino una herramienta poderosa cuando se la usa con humildad y contexto.
El problema aparece cuando:
lo ancestral se idealiza sin criterio ni cuidado
lo clínico se aplica de forma fría, descontextualizada, desconectada de lo humano.
Nuestro enfoque no intenta romantizar ni medicalizar. Busca integrar.
¿Qué significa realmente un enfoque integrativo?
Hablar de integración no es una consigna de marketing. Es una práctica concreta que atraviesa todo lo que hacemos.
Un enfoque integrativo implica, entre otras cosas:
Psicoterapia y psicodélicos
Comprender que las experiencias ampliadas de conciencia necesitan sostén terapéutico, encuadre, lectura clínica y procesos de integración posteriores.Medicina ancestral y ritualidad
Reconocer el valor del ritual, del set & setting, de la dimensión simbólica, del cuerpo y de la comunidad como contenedores de la experiencia.Ciencia contemporánea y evidencia
Trabajar con investigación actual, reducción de riesgos, criterios éticos y responsabilidad profesional.
No se trata de mezclar todo indiscriminadamente.
Se trata de saber cuándo, cómo y para quién cada herramienta es adecuada.
Integrar es sostener complejidad
Uno de los mayores desafíos del campo psicodélico hoy es resistir las simplificaciones.
No todo se cura con una experiencia.
No toda experiencia es terapéutica.
No todo lo ancestral es seguro.
No todo lo clínico es humano.
Integrar implica aceptar que:
hay personas que necesitan procesos largos y graduales,
hay contextos donde la experiencia ceremonial no es adecuada,
hay diagnósticos que requieren extrema cautela,
hay saberes que no se pueden traducir en protocolos sin perder algo esencial.
Por eso insistimos tanto en la formación profunda, crítica y situada.
Más allá de la técnica: una ética del acompañamiento
El enfoque integrativo no es solo metodológico. Es ético.
Formar personas para trabajar en este campo implica desarrollar:
sensibilidad clínica,
escucha profunda,
conciencia de los propios límites,
responsabilidad frente al poder que estas herramientas tienen.
En PsicodeAR no formamos “facilitadores mágicos” ni “terapeutas salvadores”.
Formamos personas capaces de acompañar procesos humanos complejos con cuidado, criterio y comunidad.
Un puente necesario para el presente (y el futuro)
Hoy los psicodélicos están entrando al mainstream: universidades, clínicas, medios, mercados.
Eso abre oportunidades enormes, pero también riesgos reales: banalización, extractivismo cultural, usos irresponsables.
El enfoque integrativo no es una moda.
Es una respuesta necesaria a este momento histórico.
Un puente entre:
lo ancestral y lo contemporáneo,
lo subjetivo y lo clínico,
la experiencia y la integración,
la expansión de conciencia y el cuidado.
Necesitamos espacios de articulación
Esto es fundamental para sostener ese puente.
No como dueños de la verdad, sino como articuladores:
entre saberes,
entre disciplinas,
entre personas,
entre pasado, presente y futuro.
Por eso no somos solo una formación, ni solo una asociación civil.
Somos una comunidad activa que trabaja para que el desarrollo del campo psicodélico en Argentina y Latinoamérica sea ético, cuidado y profundamente humano.
Porque integrar no es elegir un lado.
Es aprender a habitar estos mundos.


