Es una de las preguntas más repetidas en talleres, consultas privadas, redes sociales y conversaciones informales: “Pero… ¿los hongos son legales, no?”
La respuesta corta es incómoda.
La respuesta honesta es más larga.
Y la respuesta responsable no admite simplificaciones.
En América Latina —y especialmente en Argentina— los hongos psilocibios se mueven en una zona ambigua, cambiante y muchas veces malinterpretada. Esa ambigüedad ha sido leída por algunos como permiso. En realidad, es un terreno de riesgo.
El error más común: legalidad percibida vs. legalidad real
Uno de los grandes problemas del campo psicodélico hoy es la confusión entre “no está claro” y “está permitido”.
Que algo no esté explícitamente regulado no significa que sea legal, ni mucho menos seguro desde el punto de vista jurídico, ético o profesional.
En la mayoría de los países de América Latina:
la psilocibina está incluida en listas de sustancias controladas,
los hongos no siempre están mencionados de forma explícita,
y esa omisión genera interpretaciones erróneas.
Cuando no hay reglas claras, decide el sistema penal, no la intención terapéutica.
Panorama regional: ¿qué pasa en América Latina?
🇦🇷 Argentina
En Argentina, la psilocibina es una sustancia controlada por la ley de estupefacientes 23.737. Los hongos psilocibios no están explícitamente nombrados en la ley, pero eso no equivale a legalidad.
En la práctica:
ha habido causas judiciales,
incautaciones,
imputaciones ambiguas,
y criterios dispares según jurisdicción.
La ausencia de una regulación específica no protege ni a usuarios ni a facilitadores. Por el contrario, los deja expuestos a interpretaciones arbitrarias.
🇧🇷 Brasil
Brasil tiene un estatus particular: la psilocibina está prohibida, pero los hongos no figuran explícitamente en la lista de sustancias controladas.
Esto generó durante años una sensación de “legalidad de facto”. Sin embargo:
no existe un marco terapéutico reconocido,
no hay protección para facilitadores,
y el riesgo penal sigue latente, especialmente en contextos comerciales o de facilitación.
🇲🇽 México
México es un caso singular. Existe un reconocimiento legal limitado del uso tradicional indígena de hongos psilocibios.
Pero atención:
ese reconocimiento no se extiende a usos terapéuticos urbanos,
ni a facilitadores externos a las comunidades originarias,
ni a modelos comerciales.
Fuera del marco tradicional, los riesgos legales siguen vigentes.
🇨🇱 Chile y 🇨🇴 Colombia
En ambos países, la psilocibina está controlada y los hongos no cuentan con una regulación terapéutica clara.
Esto se traduce en:
criminalización potencial,
falta de protocolos reconocidos,
y total desprotección jurídica para quienes facilitan o acompañan.
El problema no es solo legal: es ético y profesional
Más allá del estatus legal, hay una pregunta que rara vez se formula con honestidad: ¿Quién se hace responsable si algo sale mal?
Cuando no hay:
evaluaciones clínicas previas,
criterios de exclusión,
consentimiento informado real,
protocolos de emergencia,
ni integración posterior,
El riesgo no es abstracto. Es humano, psicológico y legal.
Improvisar en este campo no solo pone en riesgo a quien facilita.
Pone en riesgo a personas vulnerables que confían.
Terapeutas y profesionales de la salud: un estándar más alto
Quienes vienen del campo de la salud mental o la medicina no pueden operar bajo la misma lógica que un usuario individual.
El rol profesional implica:
mayor responsabilidad legal,
mayor exigencia ética,
y mayor obligación de formación específica.
Decir “lo hago con buena intención” no es un argumento jurídico.
Ni tampoco una defensa ética suficiente.
La urgencia de reglas claras
Desde PsicodeAR sostenemos una posición firme:
Reglas claras para:
proteger a usuarios,
dar marcos de acción a terapeutas y facilitadores,
evitar daños evitables,
y construir legitimidad social y política.
Los campos que no se autorregulan son regulados desde afuera, y casi siempre de forma punitiva.
Profesionalizar no es medicalizar
Hablar de regulación no implica eliminar lo ritual, lo simbólico o lo comunitario.
Implica:
dejar de romantizar el riesgo,
asumir límites,
comprender el contexto legal real,
y actuar con responsabilidad.
La profesionalización es una forma de cuidado, no una traición al espíritu del trabajo con psicodélicos.
Un punto de inflexión para Argentina y la región
América Latina está en un momento bisagra.
Podemos:
aprender de errores ajenos,
construir marcos propios,
integrar saberes ancestrales con ética contemporánea,
y evitar una reacción punitiva futura.
O podemos seguir improvisando, hasta que el costo lo paguen personas reales, proyectos reales y comunidades enteras.
Cerrar la etapa de la ingenuidad
Los hongos psilocibios no son “legales porque sí”.
Tampoco son intrínsecamente peligrosos.
Lo peligroso es la desinformación, la improvisación y la falta de responsabilidad.
En PsicodeAR creemos que cuidar el campo psicodélico implica decir una verdad incómoda pero necesaria:
👉 Sin reglas claras, no hay cuidado posible.
👉 Sin formación y responsabilidad, no hay futuro sostenible.
Y ese debate no se puede seguir postergando.


