En la formación aparece una pregunta que casi nunca se dice en voz alta: ¿puedo acompañar algo que nunca viví?
Es una buena pregunta. Y no es solo nuestra: es una de las discusiones centrales del campo de las terapias asistidas con psicodélicos en todo el mundo. En este artículo reunimos lo que dice la investigación, lo que hacen las formaciones de referencia y por qué, en PsicodeAR, elegimos el cuerpo como primera escuela.
Lo que hacen las formaciones de referencia
En Estados Unidos, el California Institute of Integral Studies (CIIS) creó en 2015 el primer programa de certificación en terapias asistidas con psicodélicos dentro de una universidad, que empezó a dictarse en 2016 y hoy es una referencia en la formación de posgrado del campo. Sus estudiantes aprenden a facilitar sesiones seguras sin tener las sustancias a mano, y la experiencia de un estado ampliado de conciencia la atraviesan a través de la Respiración Holotrópica. Una crónica del New York Times sobre ese programa describía a decenas de profesionales de la salud que, al final de su formación, respiraban para conocer de forma legal el potencial y también los riesgos de los estados alterados.
La formación de terapeutas de MAPS para la terapia asistida con MDMA siguió el mismo camino: incluyó varios días de aprendizaje vivencial en terapia no directiva, trabajo con co-terapeuta, trabajo corporal, arte y estados no ordinarios de conciencia, con una jornada completa de Respiración Holotrópica. Su argumento es simple: quien va a acompañar estados no ordinarios necesita conocerlos antes de trabajar con pacientes, y la respiración ofrece una vía accesible para que más personas en formación tengan esa práctica.
¿Hace falta haber tomado psicodélicos?
La respuesta corta, según la investigación actual, es no. Pero hay un matiz importante.
Un artículo publicado en 2024 en la International Review of Psychiatry analizó si la experiencia psicodélica personal debería ser obligatoria, opcional o prohibida en la formación de terapeutas. Su conclusión: la evidencia disponible no justifica exigirla, pero como puede ser valiosa para terapeutas y pacientes, y el riesgo es bajo en contextos cuidados, debería ofrecerse la oportunidad de tenerla durante la formación.
Otros trabajos van en la misma dirección. Una revisión presentada en 2024 en European Psychiatry señala que la experiencia vivencial en la formación aporta comodidad, seguridad en unx mismx y confianza para acompañar a otras personas, y que en terapeutas sin experiencia propia aparecen con más frecuencia expectativas poco realistas y una comprensión incompleta del peso del set y el setting. Y un estudio con terapeutas de terapia asistida con ketamina en Canadá y Estados Unidos encontró que todxs valoraban la experiencia personal para comprender mejor a sus pacientes, y que consideraban el aprendizaje vivencial una parte central de la formación.
Dicho en criollo: no hace falta haber tomado nada para formarte. Pero sí haber estado del otro lado.
Ese es también el criterio de la Formación TAP de PsicodeAR. La experiencia vivencial no es un requisito: nadie está obligadx a atravesar un estado ampliado para formarse. Pero sí es una oportunidad que ofrecemos, con encuadre de cuidado y acompañamiento docente, para quien quiera llevar al cuerpo lo que estudia. Es, exactamente, lo que recomienda la investigación.
El mapa: cómo lo resuelve el mundo
Si mirás cómo se forman lxs terapeutas psicodélicxs en distintos países, aparece un patrón muy claro. Las formaciones serias coinciden en que la experiencia vivencial no puede faltar. Lo que cambia es cómo la ofrecen, y eso depende casi siempre de una sola variable: qué permite la ley.
Donde la sustancia es legal para formarse
En Canadá, la organización TheraPsil armó un programa de más de 140 horas que combina seminarios presenciales, lecturas, una experiencia psicodélica personal y práctica clínica supervisada. Para hacerlo posible, el Ministerio de Salud tuvo que autorizar de manera excepcional a un primer grupo de profesionales a usar psilocibina con fines de formación. Después el criterio cambió, y hoy el camino que indica el regulador para que lxs profesionales accedan a esa experiencia es participar de ensayos clínicos aprobados.
En Oregon y Colorado, los primeros estados de Estados Unidos con servicios legales de psilocibina, la licencia de facilitadorx no exige experiencia personal con la sustancia, pero tampoco la prohíbe. La mayoría de los programas aprobados la incorporan como parte de la formación, con variaciones entre uno y otro. Y cuando Colorado analizó los programas de Oregon para diseñar su propia regulación, encontró un amplio consenso entre formadores y egresadxs a favor de una experiencia personal significativa.
Donde no lo es
En las formaciones universitarias y de investigación de Estados Unidos, donde la sustancia sigue sin estar disponible para formar terapeutas, la respuesta fue la respiración. CIIS la usa como experiencia vivencial central. MAPS dedicó una jornada completa de Respiración Holotrópica dentro de su formación vivencial para terapeutas.
Y en Australia y Nueva Zelanda, el colegio de psiquiatras publicó un marco de formación en terapia asistida que establece que, aunque parte del aprendizaje pueda ser online, tiene que haber un componente vivencial significativo y presencial.
Los modelos mixtos
Algunas formaciones internacionales en la tradición de Grof combinan las dos vías: módulos de Respiración Holotrópica y, en los países donde es posible, sesiones con psilocibina, siempre alternando los roles de quien atraviesa la experiencia y quien acompaña.
Y acá
En Argentina, la psilocibina no está disponible para formar terapeutas. El camino legal y seguro es el mismo que eligieron las formaciones de referencia en Estados Unidos: la respiración holotrópica. Y le sumamos algo que la mayoría de los programas todavía no integra, y hacia donde apuntan las investigaciones más recientes: el trabajo corporal como práctica de formación.
En síntesis
Donde la ley lo permite, se ofrece la experiencia con sustancia. Donde no, la respiración. En ningún programa serio la experiencia vivencial falta. Y en ninguno es obligatorio haber tomado algo antes de empezar.
Lo incómodo de esta conversación
En el mundo psicodélico circula una idea que casi nunca se discute en voz alta: que haber tomado mucho te habilita a acompañar. Que la experiencia es una credencial.
No lo es. Haber viajado mucho no te convierte en piloto. Alguien puede haber atravesado decenas de ceremonias y no saber quedarse quietx al lado de otra persona que llora, sin consolarla, sin interpretarla, sin intentar arreglarla. Y alguien que nunca tomó nada puede tener una presencia extraordinaria.
La historia también es incómoda. En los años cincuenta y sesenta, el uso personal de psicodélicos por parte de investigadorxs y clínicxs fue señalado como un posible sesgo, y esa sospecha contribuyó a que la investigación se frenara durante unos veinte años. La relación entre experiencia personal y rigor profesional nunca fue simple, y no lo es ahora.
Y hay una incomodidad más cercana, que vemos en los propios grupos de formación: entre quienes tienen experiencia y quienes no, a veces se arma una jerarquía silenciosa. Quien nunca tomó se siente menos. Quien tomó mucho, a veces, cree que ya sabe. Las dos posiciones empobrecen.
Por eso nos interesa tanto la díada de la respiración holotrópica: corre el eje de la pregunta. Ya no importa cuánto viviste, sino cómo acompañás. Y esa pregunta tiene una respuesta que no aparece en ningún currículum: la que te da la persona que acompañaste, al día siguiente, contándote cómo sintió tu presencia.
Ninguna molécula enseña a acompañar. En el mejor de los casos, enseña cómo es estar del otro lado. Acompañar se aprende acompañando: con el cuerpo, con supervisión y con alguien que te devuelva cómo estuviste.
Por qué el cuerpo
Durante mucho tiempo, la terapia psicodélica se pensó sobre todo desde la palabra: qué vio la persona, qué entendió, qué significó. Pero el cuerpo habla primero.
Una investigación doctoral de la Universidad de Alabama en Birmingham (2026) estudió los fenómenos corporales que aparecen en sesiones de terapia asistida con psicodélicos: temblores, movimientos espontáneos, vocalizaciones, descargas. Encontró que son frecuentes, que las personas les dan un sentido de liberación y de elaboración, y que los modelos clínicos actuales los vienen subestimando.
En la misma línea, una tesis doctoral de la Universidad de Australia Occidental (2025), basada en entrevistas a doce terapeutas del campo, propone un marco de trabajo en tres fases: preparación somática, sintonía relacional durante la sesión e integración basada en el cuerpo. Y concluye que una práctica efectiva requiere trabajo corporal propio y sostenido de quien acompaña, experiencia personal con estados liminales y capacidad de profundidad relacional.
Quien acompaña lleva su propio cuerpo a la sala: sus tensiones, sus urgencias, sus ganas de arreglar. Si no lo conoce, eso también acompaña.
La Respiración Holotrópica
Stanislav y Christina Grof desarrollaron la Respiración Holotrópica en los años setenta, cuando la investigación con LSD dejó de estar disponible. No encontraron un reemplazo pobre, sino un método con potencia propia: una respiración más profunda y rápida que la habitual, sostenida durante unas horas, con música evocativa y trabajo corporal focalizado, que abre estados ampliados de conciencia de la misma familia que los que se estudian en la terapia psicodélica.
Tiene dos características que la vuelven especialmente valiosa para la formación:
No hay ninguna sustancia. Es legal, la única variable es la propia respiración y se puede interrumpir en cualquier momento.
El rol de acompañante vive dentro del método. Se trabaja en duplas: una ronda respirás y otra persona te cuida; en la siguiente, cuidás vos. Aprender a acompañar es parte de la experiencia, no un agregado.
En Argentina, la técnica tiene una red de facilitadorxs formadxs en la tradición de Grof. Uno de ellos, Yohan Poissonneau, la conoció en Francia en 2009 y la trajo al país; hoy es facilitador staff y responsable del espacio Tribal, en Parque Chas. En esta nota de La Nación cuenta cómo se vive una sesión y por qué no se trata de una experiencia guiada con un relato, sino de dejar que emerja lo que es relevante para cada persona.
La bioenergética
La bioenergética es una de las grandes corrientes de la psicoterapia corporal. La desarrolló Alexander Lowen, psiquiatra y discípulo de Wilhelm Reich, que en 1956 fundó junto con John Pierrakos el Instituto de Análisis Bioenergético en Nueva York.
Parte de una idea simple y profunda: no tenemos un cuerpo, somos un cuerpo. Lo que vivimos, sobre todo lo que no pudimos sentir o expresar en su momento, queda inscripto como tensión, como rigidez, como una respiración que se achica sin que nos demos cuenta. La bioenergética observa la relación entre esas tensiones musculares crónicas, la forma de respirar y los rasgos de cada persona, y trabaja sobre ellas a través de la respiración, el enraizamiento, la carga y descarga, el movimiento y la autoexpresión.
Si la respiración holotrópica abre, la bioenergética asienta: devuelve al suelo, al peso, al cuerpo de todos los días. Para quien se forma en acompañamiento, es además un entrenamiento de la propia presencia: cómo estoy paradx, cómo respiro, cuánto puedo quedarme sin irme de mí.
En Buenos Aires, Orlando Zaslavsky dirige la Escuela de Terapia Corporal Bioenergética, donde hace más de 17 años desarrolla una modalidad propia de formación de terapeutas.
La seguridad como base
Que no haya sustancias no significa que no haya riesgos. La respiración holotrópica produce cambios reales en el cuerpo y puede movilizar material emocional intenso, por eso tiene contraindicaciones concretas: algunas condiciones cardiovasculares, glaucoma, epilepsia, embarazo, cirugías recientes y ciertos cuadros psiquiátricos, entre otras.
Un encuadre cuidado incluye siempre una ficha de admisión y una entrevista previa, evaluación médica cuando hace falta, preparación antes de la experiencia, un equipo presente durante toda la sesión e integración después. Para quien se forma, todo eso no es un trámite: es exactamente lo que está aprendiendo. El cuidado se enseña mejor cuando se vive.
Si nunca tuviste una experiencia con psicodélicos
Puede que no se haya dado, que te dé miedo o que hayas decidido no hacerlo. Cualquiera de esas razones es válida, y nada de eso te deja afuera del campo.
La respiración holotrópica es una puerta de entrada real a los estados que estás estudiando: no una versión suave, sino un método con su propia profundidad. Para muchas personas va a ser la única puerta que quieran abrir, y está perfectamente bien. Y si algún día decidís atravesar una experiencia con sustancias, vas a llegar sabiendo cómo es tu cuerpo en un estado ampliado.
Llevá al cuerpo lo que estudiás: jornada de bioenergética con Orlando Zaslavsky
Una jornada presencial de 10 a 15 h en La Reserva, Capilla del Señor,
con Orlando Zaslavsky, director de la Escuela de Terapia Corporal Bioenergética.
Sin experiencia previa, sin sustancias y con almuerzo compartido.
15 lugares. La inscripción cierra el sábado 17 a las 20 h.
Domingo 18/10 · 10 a 15 h · La Reserva, Capilla del Señor
Fuentes y lecturas
Phelps, Journal of Humanistic Psychology (2017). Developing Guidelines and Competencies for the Training of Psychedelic Therapists.
CIIS. Certificate in Psychedelic-Assisted Therapies & Research. Información oficial del programa.
NBC News (2022). Psychedelic therapies are on the horizon, but who will administer the drugs? Sobre el programa de CIIS.
RANZCP (2025). Psychedelic training framework for psychiatrists. Colegio de psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda.
TheraPsil, Canadá. Programa de formación en terapia asistida con psilocibina.
Healing Maps. Should Psychedelic Therapists Be Required To Take Psychedelics? Sobre la licencia en Oregon.
New Mexico Department of Health. Colorado Psilocybin Training Program Requirements: A Qualitative Analysis.
International Review of Psychiatry (2024). Personal psychedelic experience of psychedelic therapists during training: should it be required, optional, or prohibited?
Dames y colaboradorxs, European Psychiatry (2024). Psychedelic-assisted Therapy Training: Firsthand Experience of Non-Ordinary States of Consciousness in the Development of Competence.
Argento y colaboradorxs, PLoS ONE (2024). Estudio con terapeutas de terapia asistida con ketamina sobre aprendizaje vivencial.
Nielson y Guss, Journal of Psychedelic Studies (2018). The influence of therapists' first-hand experience with psychedelics on psychedelic-assisted psychotherapy research and therapist training.
Universidad de Australia Occidental (2025). Interpersonal neurobiology in somatic & psychedelic assisted therapy: A somatic relational framework for psychedelic practitioners.
Grossman, Universidad de Alabama en Birmingham (2026). Minding the Body: A Mixed Methods Analysis of Somatic Experiences During Therapeutic Psychedelic Use.
La Nación (2026). Respiración holotrópica: de qué se trata y cómo se vive la experiencia.
Escuela de Terapia Corporal Bioenergética, dirigida por Orlando Zaslavsky.

